En el Berlemont, Comisión europea (Bruselas)
- Filed under: Personal
- Date: Mar 26,2010
A partir del minuto 3:40 aparezco medio dormida junto co mis compañeros del Master.
A partir del minuto 3:40 aparezco medio dormida junto co mis compañeros del Master.
No me convencen las ideas repetidas sin sentido, aprendidas inconscientemente y que suenan a lavado de cerecbro, aunque están muy gastadas. Suenan a disco rayado.
No me convencen las modas, aunque éstas sean de cosas buenas: la moda de poner cara guay, la moda de volverse místico, la moda de la alegría superficial, la moda de ser los graciosos, la moda de “aquí todo va bien”, etc. Me huelen a tapadera.
No me convence el borreguismo como si todos fuéramos fotocopia de lo “políticamente aceptable”, de la excesiva sintonía “casual” con el gobierno o jefe de turno y del peloteo disimulado. Visten recompensas ocultas.
He escuchado muchas veces que “errar es de humanos y rectificar es de sabios”. También he leído que “en el tango uno no se equivoca. No es como en la vida. Si uno se equivoca o se enreda, sigue bailando.”
Cuando uno se equivoca, siempre para y piensa. Hoy me he equivocado simplemente en una fecha. Nada importante porque tiene remedio. Pero me ha hecho pensar. Tenía un vuelo supuestamente para mañana, pero me equivoqué en la fecha a la hora de comprarlo y puse la fecha de hoy. No me habría dado cuenta si no es porque la compañía me ha cancelado el vuelo de regreso por no haber realizado el de ida. Y me lo han comunicado hoy por email.
Creo que las cosas importantes no se pueden hacer con premura. Esto tenía arreglo, pero habrá muchas cosas que no. También he escuchado que “la prisa es mala consejera”. Y qué poco lo recuerdo cuando realmente la vorágine de la rapidez me envuelve.
Una lección aprendida. De vez en cuando frenar, pero no en seco, pero sí detenerse. Sobre todo si se trata de algo importante. Y bastante fundamental ya es el vivir.